El indio patriota 

Los manuscritos del diario de Santos Vargas fueron descubiertos en los años cincuenta. Según la historiadora Marie-Danielle Demélas, José Santos Vargas se incorporó a las milicias patriotas como tambor bajo las órdenes del comandante Eusebio Lira con el propósito de escribir un diario. Siendo tambor podía permanecer cerca del líder guerrillero y de esta manera conocer de cerca sus decisiones y así registrar “todos los sucesos de la guerra”, tal como él mismo se proponía. Se trata de una fuente excepcional que permite reconstruir la guerrilla en Ayopaya y Sicasica entre 1814 y 1825.

“Al fin vio el indio que se le acercaban tres soldados más del enemigo, a esto dice el indio: -Pues si no me perdonas la vida moriremos juntos.

Se le abraza al soldado y fuerza a fuerza se bota al barranco y caen los dos, ambos murieron aunque no al instante. Unos cuentos que vieron esta acción del frente de nuestra indiada dieron parte al comandante Lira, y se bajó a ver con otros muchos oficiales y algunos soldados curiosos y los hizo sacar a los dos. Hablaban todavía ambos, por donde el indio le encaró todo lo dicho al soldado. Este tenía la cara desollada y una pierna quebrada; el indio tenía asimismo desollada la cara y todo el lado izquierdo del cuerpo, costillas, pierna y brazo, y ambos hablaban muy claro y bien todo decían, por dónde le encaró al soldado, todo lo que sucedió, y éste pedía por Dios, por favor y por la Patria lo acabasen de matar y que tuviesen lástima de él, que no le era posible sanar no podía sufrir aquellos dolores; esto decía a gritos, y por último decía que le perdonasen, que solamente la ira de que se revistió en aquel instante había causado su final ruina.

“El comandante Lira se lastimó mucho viendo y oyendo estos alaridos y voces, le dijo que lo hará cargar a Palca, que lo hará curar y sanar; que pida perdón de Dios nomás por sus culpas: nada oiya el soldado, decía que también ha sido soldado de la Patria, que entró con el general Pinelo a La Paz el año 1814 y que por la Patria lo acabasen de matar o que le alcancen un cuchillo, que no permitan que muera desesperado, el indio se reya nomás y decía:

“-Vos has buscado tu ruina con tu tenacidad de no perdonarme y dejarme ir, toma pues –como haciéndole idea en ese acto.

“Entonces mandó el comandante Lira que lo acabasen de matar, aunque todavía le dijo al soldado que tuviese paciencia hasta llegar al pueblo de Morochata siquiera, que allí que si quería que muera confesado que por qué no andaba con capellán; y otras cosas más. Ya delirando estaba. Entonces mandó que lo acabasen de matar: a cuantos golpes de los garrotes murió. Al indio lo mandó para Morochata y cerca del pueblo expiró. Había sido de la estancia de Hacaplaza, hacienda de Yani en la doctrina de Morochata, partido de Ayopaya, se llamaba Mariano Mamani. Vea el lector la energía de un americano que murió matando sin arma ninguna por solamente dejar para al posteridad el país libre y su Patria independiente (como que estuvieron muy bien imbuidos toditos los indios porque el comandante Lira siempre les hacía entender todo lo que quería decir Patria e independencia del gobierno español, lo que contenía y los bienes que reportaría a la posteridad.”

José Santos Vargas

Esta pieza teatral forma parte de las fuentes consultadas para la obra Republiquetas.

Fuente: Reproducido en Marie-Danielle Demélas, Nacimiento de la guerra de guerrilla. El diario de José Santos Vargas (1814-1825), Lima, IFEA-Plural, 2007, pp. 94-95.